Primeros cultivos

17 de julio de 2010

Aunque aún estamos en temporada de heladas y muy seguramente quedan bastantes días fríos antes de que comience a hacer más calor, planté cebollas.

Lo hice porque las semillas que compré son de una especie que está adaptada a lugares fríos y con días cortos. Además la cosecha es ¡5 meses! después de la siembra, por lo que me convenía poner manos a la obra cuanto antes.
Por ahí leí que, cuando la huerta es casera, conviene ir plantando cada hortaliza en etapas: así la cosecha es también más lenta. Por lo tanto planté sólo una hilera de semillas (un tercio del paquete), para no encontrarme tapada de cebollas en cinco meses más (soy optimista) y obligada a cocinarlas y congelarlas todas o regalarlas para que no se alcancen a echar a perder.
La hilera siguiente será, cuando el tiempo lo permita, de zanahorias. Se alternará con más cebolla y así se tiene una especie que repele a los insectos y plagas de la otra.
Para un buen crecimiento de las semillas tuve que instalar el riego. Aproveché de hacerlo suficientemente largo para que pasara por el perejil, orégano, ruda y romero. Técnicamente no es por goteo sino que por microaspersores, cuyo nivel de alcance se regula sin mucha ciencia, pero ahorra bastante agua e impide la erosión de la tierra porque va directo al tallo (por ahora, a la semilla, que espero los pájaros no se coman). La única dificultad es embutir los microaspersores en el microtubo, del cual compré diez micrometros (broma; son 10 metros que ya se me hicieron pocos). Para evitar que todo salga volando en caso de que haya mucha presión de agua, mi marido hizo unas sencillas estacas de fierro galvanizado, que se entierran y mantienen al microaspersor en su lugar. El final del microtubo se cerró con una pieza cuyo uso original es unir dos trozos de microtubo, pero fundiendo un extremo queda como tapón para evitar que el agua salga por ahí y pierdan presión los microaspersores.

1. El aspersor con bocas para microtubo; 2. Microaspersor con estaca de hierro; 3. Estaca de madera para las esquinas; 4. "Tapón" creado con copla para microtubo fundida en un extremo.

En unos días/semanas más, las semillas habrán crecido. Cuando tengan "el grosor de un lápiz", se procede a clarear (retirar algunas semillas brotadas para que las plantitas crezcan con cierto espacio entre sí).

Un solo consejo: si quieren tener huerta (y tienen el espacio), les recomiendo que la sitúen en un lugar central. La mía tiene acceso por sólo dos lados (uno de los lados "largos" es una pared y uno de los "cortos" está bloqueado por unos caballetes que sostienen una escalera telescópica) y cuando sea época de cosecha, me va a ser difícil no pisotear otros cultivos más tardíos.

3 comentarios:

AleMamá dijo...

Van a estar genial para una ensalada chilena en verano. De ahí nos cuentas

María José dijo...

Lo encuentro de lo más profesional que hay. Las fotos dejan muy claro el sistema de riego, algún día quiero tener algo así, pero primero voy por el compost... que todavía tengo postergado, pero me voy acercando de a poco. Para mi cumple, mi cuñado y su sra. me regalaron un macetero de esos que en el centro traen un receptáculo especial con hoyos para meter los desechos orgánicos!! Todavía no decido que voy a plantar ahí, pensé en hierbitas, pero el consumo familiar no es tanto. Alguna recomendación???

Flo dijo...

Maco: Una buena idea es la lavanda: se ven bonitas las varas en un florero largo, es olorosa para hacer saquitos que se ponen en los cajones de ropa o en la almohada para dormir bien...además es bien resistente y requiere poco riego. Harto sol, eso sí.
Igual puedes plantar varias hierbas para la cocina en un macetero grandecito: ciboulette, cilantro, perejil...mmmhhh qué rico cocinar con ellos!

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