Hoy planté las primeras espinacas en la huerta. Me costó, porque tenían muchas raíces y fue casi imposible no romper algunas al sacarlas de la almaciguera. Tampoco fue fácil el baño radicular en solución de agua con Trichodermas, porque quedó toda la tierra en el agua y tuve que plantar las raíces expuestas en la tierra. Pero bueno, primera vez; de a poco se aprende. Igual después repartí la tierra convertida en barro (lodo) entre las nuevas plantitas y mi super ayudante las regó.

En otro ámbito, me llenó de felicidad ver que están brotando los jacintos que había comprado el año pasado y que planté a principios del otoño:

Por último, una panorámica del "invernadero", que se va llenando sin que yo pueda hacer nada por evitarlo. Es que cada vez que saco hojas secas y demases, me encuentro con ramitas que podar, brotes interesantes y muchos otros.

De la foto me gustaría destacar las hortensias, que son podas de las que ya tenía y que ahora sé cómo criar durante el invierno, gracias a Pablo. También aprendí que es bueno remojar las semillas antes de plantarlas. Por último, las papas de calas son para mi hermana, quien originalmente me regaló tres macetas con calas para mi nuevo jardín cuando llegamos a esta casa. Nadie sospechó que dicho jardín tenía propiedades selváticas y que las calas crecerían a más de un metro y medio de altura y requerirían ser cortadas casi a machetazos para dividirlas.
En otro ámbito, me llenó de felicidad ver que están brotando los jacintos que había comprado el año pasado y que planté a principios del otoño:
Por último, una panorámica del "invernadero", que se va llenando sin que yo pueda hacer nada por evitarlo. Es que cada vez que saco hojas secas y demases, me encuentro con ramitas que podar, brotes interesantes y muchos otros.

De la foto me gustaría destacar las hortensias, que son podas de las que ya tenía y que ahora sé cómo criar durante el invierno, gracias a Pablo. También aprendí que es bueno remojar las semillas antes de plantarlas. Por último, las papas de calas son para mi hermana, quien originalmente me regaló tres macetas con calas para mi nuevo jardín cuando llegamos a esta casa. Nadie sospechó que dicho jardín tenía propiedades selváticas y que las calas crecerían a más de un metro y medio de altura y requerirían ser cortadas casi a machetazos para dividirlas.
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