Si la montaña no viene a Mahoma - Editado

20 de octubre de 2010

Tengo que confesar que me venció la impaciencia con lo de los tomates y compré un paquete de semillas para hacer almácigos. Como recipiente elegí una caja de helados vacía, le eché humus y tierra, 3 semillas y la puse en el alféizar de la ventana para que le llegara un poco de sol. Esto fue el viernes pasado. El domingo a mediodía quise regar la "maceta" y, torpe como soy, la di vuelta en el lavaplatos. Recogí todo lo mejor que pude pero, para asegurarme, eché tres semillas más.
Ayer en la noche fui a ver los almácigos y ¡hay al menos 7 brotes! No sé cuál será tomate y cuál será una semillita afortunada que encontró un buen ambiente y germinó. Dejaré pasar unos días para identificarlas; por ahora sólo puedo distinguir que algunos brotes tienen un tallo gris mientras que otros lo tienen verde claro.
También ayer hice más almácigos de lechuga porque tengo un espacio con pleno sol que se está perdiendo en el jardín. Las lechugas ya plantadas crecen de lo más bien.
No más por hoy. Estoy agotada porque estuve trabajando en la cosecha de humus: saqué unos diez kilos. Lo repartiré entre mi mamá, mi hermana, mi suegra y mi cuñada. Bella obra. Me siento muy orgullosa.

NOTA: El otro día estuve revisando la literatura sobre humus que me proporcionó la empresa que me instaló la estación. Dice que hay que dejar madurar la basura orgánica por cuatro meses antes de "cosechar" algo de humus, para que éste tenga una buena calidad. Hoy estuve sacando humus del fondo de la estación (del lado que había dejado secar) y se notaba que era humus ya maduro. Estaba casi limpio de todo tipo de restos y estaba tan seco que pasaba como tierra por el colador. Ésa es la calidad que uno debe esperar de su estación.

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